Eulàlia, creo que nunca te agradeceré todo esto lo suficiente.
Ignasi, Lucía y Gael

Mis dos grandes preocupaciones durante el embarazo eran tener un parto respetado y conseguir que la lactancia fuera un éxito. Eulàlia nos ayudó mucho a mi pareja y a mi en lo primero, explicándonos todos los imprevistos que podían llegar a suceder durante un parto (éramos primerizos y andábamos bastante perdidos) y sobretodo le animó a él a tomar parte activa y a ser mi voz en caso de que el esfuerzo del parto no me dejara expresarme. Así conseguimos crear un plan de parto a nuestra medida, con el que los dos nos sentíamos cómodos y capaces de defenderlo en el hospital.

Finalmente fue un parto inducido ya que rompí la bolsa pero Gael no parecía tener prisa por salir, pero todo salió muy bien. Y las fotos que me envió Eulàlia explicándome algunos ejercicios para hacer que vinieran las deseadas contracciones nos hicieron las horas de espera más amenas.

Horas después del parto, Eulàlia vino en persona a vernos al hospital, para asegurarse de que estuviéramos bien y no hubiera problemas con la lactancia. Aunque Gael nos lo puso muy fácil y se agarró a la perfección desde el principio. Ya en casa volvió a visitarnos ( y esta vez hasta trajo la merienda) y nos dio varios consejos sobre como apañarnos en los primeros días, además de enseñarnos a utilizar el fular elástico con nuestro pequeño. Eulàlia, creo que nunca te agradeceré todo esto lo suficiente, eres un verdadero Sol.

si volviese atrás o si tuviese un segundo hijo haría lo mismo, ya que el acompañamiento de Eulàlia ha sido un gran regalo para mi y para Roger.
Maite y Roger

Hace aproximadamente unos 30 años que conozco a Eulàlia y nunca hubiese pensado que me acompañaría en uno de los momentos más importantes de mi vida. Volver a encontrarnos hace un año fue un gran regalo, que coincidiese que me explicara su nueva vocación, doula, con mi embarazo fue una maravillosa coincidencia. Desde el primer momento en que le dije que iba a ser madre me ofreció su ayuda de forma muy respetuosa, lo que se agradece mucho ya que a menudo cuando dices que estás embarazada la gente se vuelve experta en el embarazo, parto y lactancia. Tener a Eulàlia cerca, físicamente o con una llamada me hizo sentir acompañada y bien aconsejada. Ella siempre me explicó su punto de vista de como llevar el embarazo, parto y lactancia pero siempre teniendo en cuenta mis miedos e inseguridades.

Tener alguien que respondiera rápidamente a mis dudas me ahorró alguna visita innecesaria a urgencias. Esto me daba serenidad a mi y a mi pareja, que al ver que yo confiaba en ella, él también se tranquilizaba.

Después de un parto largo y que acabó en cesárea llegó el momento de la lactancia y en allí sí fue imprescindible el acompañamiento de Eulàlia. Si no fuese por ella estoy segura que ahora estaria dándole biberón, que no sería grave, pero yo tenía claro que quería lactancia materna y ha sido muy importante poder lograrlo. El mismo día que nació Roger, vino a visitarme al hospital y me tranquilizó mucho ver que lo que me decía seguía las mismas líneas de lo que me habían dicho las comadronas y pediatras del hospital, porque cuando te dan opiniones contradictorias te pueden llegar a marear. El inicio de la lactancia fue duro porque no tenía pezón, Roger perdió mucho peso y a mi me costó tener la subida de leche. Eulalia y el personal del hospital me dieron fuerzas para amamantar a Roger con pezonera y dar suplemento con jeringuilla para no interferir. Otro de mis mayores miedos era la llegada a casa, así que el hecho de que Eulàlia viniese a vernos el segundo día de estar allí me relajó mucho. Eulàlia me dijo un par de cosas que me ayudaron mucho. Primero que nunca tomase una decisión por la noche (a menudo son muy duras de pasar) y también que cada semana iría notando como la lactancia sería más fácil y agradable. Me lo repetí como un mantra y aquí estoy, con Roger con 5 meses y medio, ganando peso a su ritmo, sin que haya enfermado aún y haciendo lactancia materna exclusiva, aaaaah, y sin pezonera.

Por todo esto siento que el proceso ha sido un éxito y si volviese atrás o tuviese un segundo hijo lo haría igual ya que el acompañamiento de Eulàlia ha sido un gran regalo para mi y para Roger.

Cada vez que le veo un rollito nuevo a mi pequeña pienso en Eulàlia y lo agradecidos que estamos con ella por todo lo que nos ha enseñado.
Anna y Abril

Cuando me quedé embarazada estaba súper contenta y al mismo tiempo asustada. Tenía muchas dudas y miedo de lo desconocido. Estoy infinitamente agradecida a Eulàlia por estar allí y resolver todas mis dudas, y por enseñarme todo lo que necesitaba para ser madre con seguridad y calma.

Eulàlia tiene muy buen conocimiento sobre maternidad y crianza y sabe dar consejo con respeto, sin imponerse en absoluto. Cuando fuimos a casa después del hospital, tuve muchos problemas con la lactancia. Eulàlia me acompañó y me ayudó a resolverlos uno a uno.Nunca olvidaré el día que nos enseñó a mi y a mi hija la posición correctar de dar el pecho. Desde aquel momento mi pequeña empezó a comer muy bien y a ganar peso, i a mi se me curaron las heridas que se me habían hecho por mala posición.

Cada vez que le veo un rollito nuevo a mi pequeña pienso en Eulàlia y lo agradecidos que estemos con ella por todo lo que nos ha enseñado.

Esas dos mañanas con ella fueron el mejor regalo que me podrían haber hecho como madre primeriza
Lara y Ona

No había contemplado que dar el pecho fuese toda una aventura, pensaba que era una cosa natural y fácil de llevar a cabo hasta que nació Ona… cuando llegaba el momento de mi bebé tener que comer era como una tortura para mi, me dolía, tenía heridas…

Hablando con una amiga me comentó la idea de que viniese una Doula a visitarme y a ayudarme con la lactancia. No conocía lo que era una Doula pero pensé que toda ayuda era bienvenida… Al día siguiente de llegar del hospital vino Eulàlia, me explicó la manera correcta de dar el pecho, de colocar a mi bebé, de la posición de mi cuerpo para yo estar cómoda y sin tensiones. Y no sólo eso, el rato que estuvimos hablando, de dudas que teníamos, consejos para padres primerizos, desahogarme con ella, y pequeños detalles harían que la maternidad fuese una buena aventura!

Esas dos mañanas con ella fueron el mejor regalo que me podrían haber hecho como madre primeriza, no sólo por la lactancia, sino por el soporte real que hizo, para ayudarme a conocer la maternidad real, no la que nos venden donde todo es bonito. Es una etapa dura, bonita pero dura, y con el tiempo pasa y no recuerdas que fuera tanto, pero si hay alguien como Eulàlia que te ayude y te acompañe todo se hace menos difícil.

Ahora cuando una amiga o conocida está esperando un bebé lo primero que recomiendo es una Doula, y les explico la magia que hizo Eulàlia con nosotros. No son necesarios grandes regalos materiales para los bebés, en estos momentos son necesarios regalos como ella, de experiencia, de vida.